martes, 26 de abril de 2016

Morenas y muriones, fritos son un manjar, esta es su historia.



La antigua expresión de “estar condenado a las morenas” proviene de la costumbre de la Roma clásica de alimentar a estos peces con los esclavos condenados a muerte, considerando que el sabor de la carne de morena mejoraba mucho si se alimentaba de carne humana,ya ven que por la época ya se creaban los mitos y leyendas. Parece ser que esta es una leyenda que crearon los padres de la Iglesia, en su afán de denigrar las costumbres de la Roma pagana, raro que la iglesia andara metida en estas cosas.Se cuenta que el cónsul Lucio Licinio tenía en su casa un inmenso vivero de morenas, y decidió cambiar su apellido por el de Muraena, este Licinio si que sabía. En Roma se hablaba ya de que su sangre cruda fuera venenosa, y es que, las morenas, como otros peces anguiliformes, pueden tener proteínas tóxicas en su sangre, dependiendo de la especie y del individuo.
Contada la historia antes de.... veamos que cuentan los libros sobre la morena en Canarias.
En aguas de Canarias las morenas están representadas por diez especies, alcanzando cerca de la quincena si incluimos a las morenas africanas que aparecen en nuestros mercados,tienen forma anguiliforme o de serpiente y presentan características muy diferentes a las del resto de peces. El género se recogía en la propia despensa marina, en la zona de charcos, a la marea baja, con esos cánticos y silbidos tan característicos –”¡ho, morena ho!”,la tradición del “canto de la morena” es muy antigua y ya en el siglo XVI se hace explícita referencia a estos cantos en textos escritos. La morena es una de esas materias primas que suscitan extremos entre los gustos de los comensales: o los adeptos “a muerte” .Las morenas son peces óseos marinos de la familia de los Murénidos. Su cuerpo anguiliforme y musculoso es su característica morfológica más llamativa.En Canarias se pescan profesionalmente con aparejos de anzuelo (liñas y palangres de fondo), nasas (genéricas y específicas para morenas) y tambores. Para capturarlas utilizaban un pedazo de caña con un alambre en el que quedaba atrapado el ejemplar por el cuello.Pescado magro de carne blanca, algo gelatinosa y de sabor peculiar. Composición química nutricional: morena pintada (2,1% de grasas y 20% de proteínas, aportando 99 kilocalorías por 100 g de carne); morena negra (1,2% de grasas y 22,5% de proteínas, con 101 Kcal/100 g carne). Mientras, el murión o macho de la morena (Gymnothorax Lycodontis Unicolor) puede confundirse con la morena negra, aunque se diferencia por su aspecto más voluminoso, color más claro y cabeza oscura.Al contrario que lo que dice la creencia popular, la mordedura de la morena no es venenosa, aunque dada la presencia de numerosas bacterias en su boca, tiende a infectarse. En muchos establecimientos isleños que apuestan por este fruto de la mar suele haber distorsión en los puntos de cocción: o muy churruscado o por debajo del crujiente exigible para “pasar” las desagradables espinitas. Con la que sería más que atinada alusión de templo de la morena frita.
Bueno lo normal es limpiarla, sazonarla y pasarla por harina, luego freir en abundante aceite. Yo personalmente me gusta pasarla por gofio y dejarla crugiente, pero como eso va en gustos personales hagan lo que consideren.

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