lunes, 15 de enero de 2018

Manjar del cielo, ideal para pecar.



Todos llevamos un pequeño cabronazo en las entrañas (ya entenderán esta parte, según lean), existen postres galácticos que derrochan imaginación y sentido común,unas elaboraciones y puestas en escena, que desbaratan las formulaciones y las montan con ingenuidad y suma habilidad, sin complejos, haciendo saltar por los aires todos los códigos postales del recetario popular,

La perversión no ha hecho más que empezar,entramos en un escenario depravado de golosinas lujuriosas, pornografía no apta para diabéticos, ¡¡¡ sí, van acertando!!!, hoy toca una receta dulce, un postre que fundiría los plomos a la mismísima Conferencia Episcopal, un clásico en nuestra carta y del que muchas veces nos piden la receta y que mejor manera que por medio de esta casa, hoy Manjar del cielo ¡pura perdición!, pocos bocados pueden ser más lascivos. Pequen cuanto puedan, que no seremos eternos.

Un postre que podemos "catalogar" entre flan y quesillo, un postre con un toque muy argentino, pero que será la delicia o la perdición de muchos, un amigo escritor ya dijo que era un postre para NO COMPARTIR, por lo tanto es lo que llevo diciendo desde el principio, nos incita a jugar entre el limite del bien y del mal que decía la canción.




Receta.

8 yemas.

3 huevos.

220 gr de azúcar.

4 cucharadas de dulce de leche.

3/4 litros de leche.

1/4 litro de leche.

5-6 gotas de esencia de vainilla.

Si queremos una chantilly sería el acompañamiento ideal.




Batimos los huevos con el azúcar, añadimos el dulce de leche, la vainilla y por último añadimos la leche y la nata. Ponemos en un molde flanero con caramelo, al baño María y directamente al horno pre calentado, a unos 180º sobre 40-45 minutos. Mejor pinchar y esperar a que salga limpio nuestro palillo.




Un postre de esos para quedar bien, de los que mejor no invitamos a amigos para no perderlos. Disfruten y diviértanse haciéndolo.


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