martes, 11 de octubre de 2016

Marinera canaria, pasaporte propio.



Los puertos de Canarias son unos de esos lugares a los que uno siempre vuelve, tarde o temprano, para recrearse en su esencia, tan viejuna como atemporal, se parecen poco a todos esos puertos ultramodernos con construcciones similares a los cuadros de Picaso, moderneces marinas y rampas de último diseño que "adornan" la geografía costera española,encontramos esos míticos puestos de calamares, camarón y cerveza fría que formaron parte de nuestros gozos de jovenzuelos. Son vestigios del pasado, lo sabemos, pero uno aún sueña con que hay cosas que nunca han de cambiar.Puertos que guardan recuerdos y secretos de piratas resabiados, armadores, corsarios, marinos y toda una fauna que bien podrían protagonizar un cuento de Dumas o, en vertiente más patria, una narración de Benito Pérez Galdós.

Uno de los platos que me devuelve a la niñez es una Marinera, esa que se hace por capas alternando pescado, papas y verduras, con un toque de cilantro ¡viva la madre patría!.

En mis recuerdos llevo a modo bolsa de viaje esa receta que hacían, hacen y harán por los siglos de los siglos ¡Amén!, que no es otra que esta.

- Ruedas de merluza.

-Papas peladas y en ruedas anchas.

- Cebolla en aros.

- Pimiento verde, a veces también rojo, según se levante uno.

- Tomates grandes maduros y sí acertaron también en ruedas.

- Ajos laminados.

- Cilantro

- Una copa de vino blanco, como mi recuerdo es de costa palmera utilizaré una copa de Teneguia blanco.

- Unas hebras de azafrán.

- Sal y pimienta.

Más sencillo imposible, en una olla ancha a modo rondón ponemos un chorrete de aceite, luego ponemos la cebolla, sobre esta los pimientos, luego el tomate, seguimos con las papas y terminamos con la merluza. Sobre esta ponemos el ajo laminado, las hebras de azafrán y unas hojas de cilantro. Le añadimos una copa de vino, si son muchos a comer repetimos el proceso y volvemos a montar capas a modo lasaña. Salpimentar.

Ponemos la olla a fuego lento tapada y dejamos cocinar hasta que las papas estén.




Siempre he defendido la cocina tradicional, en este caso un plato que la dificultad es mínima y sobre todo sano de verdad.

Paseen por los puertos diviertanse pidan pescado con vino blanco, cerveza o lo que les mole, seguro que Poseidón los proteja y cuidado con el tridente.

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