viernes, 2 de enero de 2026

Milanesa, digamos que la argentina

 Evidentemente esta elaboración nace en Milán allá por el 1800, años arriba, años abajo, pero ya saben el dicho, un argentino es un italiano que habla español. 

Lo que no deja lugar a dudas es que los italianos habrán creado esta elaboración pero los argentinos le dieron sentido.

Primero la bandera, luego Maradona y le sigue la milanesa, eso no tiene discusión.

En Argentina se encuentra una variedad tan grande de añadidos a la milanesa que soy incapaz de escribirlos todos, pero creo que casi los he probado, son únicos elaborando este plato.

Si hablamos con los puristas te dirán que la milanesa es con ternera, pero si se empaña vale todo, un espectáculo puro y duro, ¡¡¡ Dios bendiga a la milanesa!!!.

Hagamos un inciso, volvamos a la cotoletta alla milanese, este plato nace en la zona lombarda y fue llevada a Argentina sobre ese 1800 con la fuerte oleada de migrantes italianos a esa hermosa tierra, existen unas diferencias entre una y otra, para empezar en la versión argentina se utiliza el ajo y el perejil a la hora del empanado, se fríe en aceite y se acompaña con papas, puré, ensaladas, etc.

En ese origen italiano, algunas historias cuentan que se hacía con la chuleta de vacuno, se la atribuyen a los austriacos en esa victoria que le infligieron a Napoleón y cuando esa elaboración llega a Argentina dicen que el cocinero para ocultar un exceso de fritura y dorar demasiado el empanado la cubrió con queso, que más da, una historia que otra, lo que importa aquí es que es una gran elaboración, a ver a quien no le gusta una buena milanesa sea del país que sea.

Y las cosas como son, austriacos e italianos pueden discutir quién fue el primero, pero lo que no hay duda es que donde se ha vuelto santo y seña de la gastronomía es en Argentina, dicho esto, vamos a la receta.

Nosotros como siempre vamos a dar nuestra receta, nos da igual si se enfadan con nosotros los argentinos, los italianos o los austriacos, allá va.


Unos filetes de ternera, los cuales les damos una paliza con el martillo para darles ternura.

Los salpimentamos y les dejamos caer un pelín de chimichurri y los dejamos ahí entretenidos unos minutos.

Batimos unos huevos, les ponemos perejil, ajos, un chorrete de vino blanco, un toque de orégano y colocamos con mimo y esmero la carne, la dejamos un ratito que se conozcan bien esos ingredientes, terminamos pasando por pan rallado. Ya solo freír.

Después de frito, le pintamos con salsa de tomate, ponemos unas ruedas de tomate, una loncha de jamón, mozzarella al gusto y le damos un golpe de horno, ya si quieren unos huevos montados a caballo, yo como no quería no se los puse.

Acompañamos de los que nos de la gana, porque esto de cocinar funciona así y listo. 

Dicho esto, hasta la próxima, que la diosa de los fogones les acompañe, me despido hasta la próxima receta.


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