sábado, 3 de enero de 2026

Sopa de ajo a la castella

 

Sopa de ajo, esa que nace de los pastores castellanos.

Se cree que esta sopa la hacían los pastores cuando recorrían largas distancias, así combatían las inclemencias del tiempo, un plato de los que se llamaban humildes.


Como en casi todas las recetas hay mil versiones y mil historias, siendo la más conocida la Sopa de ajo castellana, ha sufrido muchas variantes a lo largo de su historia.


Nace en Castilla-León pero se consume en todo el país, imaginen la solera de esta gran elaboración, ya es es muy valorada por los españoles.


También es peculiar las horas de su consumo, ya que los pastores la tomaban junto con un café antes de comenzar la jornada, también como almuerzo y sobre todo en esas frías noches de invierno antes de irse al sobre ( la cama para los de la ESO). Y como en muchas recetas en las que se mete el clero, pues se consume mucho en Cuaresma.

Sopas de gato, de Rastrojo, Castellana, Aragonesas, Serranas, de Menorca, de Pastor y muchas más son algunas de las variantes a lo largo y ancho del territorio nacional. ¡¡¡ Dios bendiga el léxico español!!!


Luis XlV se intentó atribuir este fabuloso invento gastronómico, le salió mal el asunto, por lo tanto la gastronomía francesa se queda sin esa incorporación a su recetario. ¡¡¡ claman venganza!!!.

Dicha sopa, no es un caldo como tal, ya que el pan es un elemento fundamental junto con el ajo. Y por supuesto un buen caldo, luego ya las variantes con jamón o con huevo, por ejemplo.

“Cuando el diario suculento plato.

Base de toda mesa castellana,

Gustar me veda el rígido mandato

De la Iglesia Apostólica Romana;

Yo, fiel cristiano, que sumiso acato

Cuanto de aquella potestad emana,

De las viandas animales huyó

Y con esta invención las substituyo.

Ancho y profundo cuenco, fabricado

De barro (como yo) coloco al fuego;

De agua lo lleno: un pan despedazado

En menudos fragmentos le echó luego;

Con sal y pimentón espolvoreado,

De puro aceite tímido lo riego;

del ajo español dos cachos mondo

en la masa esponjada los escondo.

Todo al calor del fuego hierve junto

Y en brevísimo rato se condensa,

Mientras de aquel suavísimo conjunto

Lanza una parte en gas la llama intensa;

Parda corteza cuando está en su punto

Se advierte en torno y los sopones prensa,

colocado el cuenco en una fuente,

Se sirve así para que esté caliente.” (Poema de Ventura de la Vega, 1807 –1865)


Pasemos a la receta, por supuesto la castellana. En esta sin cantidades, al gusto y dale que viene bueno.

Ajos, pan de hogaza duro, jamón serrano, buen caldo, sal y huevo. Ya está, así de difícil es el asunto.

Les dejo una versión que a mí me gusta mucho, después de puesto todo en la cazuela de barro, le damos un golpe de horno hasta que se forme una costra, ¡¡¡ ahí la llevas pibe!!!.

Que la diosa de los fogones les acompañe.

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viernes, 2 de enero de 2026

Papas con costilla y piña, tradición canaria

 Una joya canaria, una elaboración de todas las islas del archipiélago, un de esos platos donde siempre quedas bien. Dale que viene bueno.

Pensar en este plato es pensar en fiesta, si nos vamos a la historia hay que dar las gracias a Cristóbal y los cascos plateados por traer las papas y el maíz ( millo en esta tierra).

En teoría este plato nace en la isla de Tenerife, una elaboración energética y como en todas cada casa tiene su receta, aquí vamos a dar una de las nuestras.

Receta.

2 kilos de costillas saladas que desalaremos con tres cambios de agua, en nevera.

4 piñas de maíz.

12 papas.

En nuestro caso pondremos en esta receta

1 cebolla

1 cabeza de ajos

Una hoja de laurel.

Unos granos de pimienta negra.

Cilantro.

El asunto es sencillo, ponemos las verduras y las especias junto con las piña de maíz y las costillas a hervir en agua a fuego lento. Cuando casi estén a punto incorporamos las papas. Así de difícil es, un par de ingredientes y se triunfa siempre.

Lo acompañaremos con el famoso mojo verde de cilantro, que haremos con 

Pimiento verde

Ajos

Cilantro

Un poquito de perejil 

Unos cominos

Ajos

Sal. 

Un golpe de vinagre y aceite el que pida la mezcla.

Con el caldo podemos hacer otro clásico, un buen Escaldón.

¡¡¡ que suerte vivir aquí!!!!

Hasta la próxima.

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Milanesa, digamos que la argentina

 Evidentemente esta elaboración nace en Milán allá por el 1800, años arriba, años abajo, pero ya saben el dicho, un argentino es un italiano que habla español. 

Lo que no deja lugar a dudas es que los italianos habrán creado esta elaboración pero los argentinos le dieron sentido.

Primero la bandera, luego Maradona y le sigue la milanesa, eso no tiene discusión.

En Argentina se encuentra una variedad tan grande de añadidos a la milanesa que soy incapaz de escribirlos todos, pero creo que casi los he probado, son únicos elaborando este plato.

Si hablamos con los puristas te dirán que la milanesa es con ternera, pero si se empaña vale todo, un espectáculo puro y duro, ¡¡¡ Dios bendiga a la milanesa!!!.

Hagamos un inciso, volvamos a la cotoletta alla milanese, este plato nace en la zona lombarda y fue llevada a Argentina sobre ese 1800 con la fuerte oleada de migrantes italianos a esa hermosa tierra, existen unas diferencias entre una y otra, para empezar en la versión argentina se utiliza el ajo y el perejil a la hora del empanado, se fríe en aceite y se acompaña con papas, puré, ensaladas, etc.

En ese origen italiano, algunas historias cuentan que se hacía con la chuleta de vacuno, se la atribuyen a los austriacos en esa victoria que le infligieron a Napoleón y cuando esa elaboración llega a Argentina dicen que el cocinero para ocultar un exceso de fritura y dorar demasiado el empanado la cubrió con queso, que más da, una historia que otra, lo que importa aquí es que es una gran elaboración, a ver a quien no le gusta una buena milanesa sea del país que sea.

Y las cosas como son, austriacos e italianos pueden discutir quién fue el primero, pero lo que no hay duda es que donde se ha vuelto santo y seña de la gastronomía es en Argentina, dicho esto, vamos a la receta.

Nosotros como siempre vamos a dar nuestra receta, nos da igual si se enfadan con nosotros los argentinos, los italianos o los austriacos, allá va.


Unos filetes de ternera, los cuales les damos una paliza con el martillo para darles ternura.

Los salpimentamos y les dejamos caer un pelín de chimichurri y los dejamos ahí entretenidos unos minutos.

Batimos unos huevos, les ponemos perejil, ajos, un chorrete de vino blanco, un toque de orégano y colocamos con mimo y esmero la carne, la dejamos un ratito que se conozcan bien esos ingredientes, terminamos pasando por pan rallado. Ya solo freír.

Después de frito, le pintamos con salsa de tomate, ponemos unas ruedas de tomate, una loncha de jamón, mozzarella al gusto y le damos un golpe de horno, ya si quieren unos huevos montados a caballo, yo como no quería no se los puse.

Acompañamos de los que nos de la gana, porque esto de cocinar funciona así y listo. 

Dicho esto, hasta la próxima, que la diosa de los fogones les acompañe, me despido hasta la próxima receta.


jueves, 1 de enero de 2026

Bombón gigante canario.

 Este es un postre con historia pero sin historia escrita.

Siendo palmero me vienen recuerdos de cuando uno era infante, esos recuerdos de mi abuela en los fogones lidiando con bizcochos y flanes, así que ya pueden imaginarse de qué va esta historia, la movida de una receta de mi mamá que ella aprendió de la suya, una receta llena de recuerdos.

Receta.

Una tableta de chocolate Candelaria, el del envoltorio verde.

Una cucharada de margarina

Dos cucharadas de leche

4 huevos

5cucharadas de azúcar

Nata montada y almendras al gusto.

Ponemos al baño María el chocolate y cuando esté fundido ponemos la mantequilla.

Apagamos el fuego pero no retiramos del baño María, hecho esto añadimos una a una las yemas.

Montamos las claras con el azúcar hasta formar un merengue duro, el cual añadimos al preparado anterior con movimientos envolventes y a pocos.

Cuando esté bien integrado lo ponemos en copas y cubrimos con nata montada y espolvoreamos con almendras, mola más si las tostamos y las picamos.

Una receta para golosos y a más grande el envase más disfrute. 

Que la diosa de los fogones les acompañe.



Carajacas, un clásico casi olvidado.

 Las carajacas son un plato tradicional del archipiélago canario. Se elaboran con hígado de ternera y pueden cocinarse fritas o asadas. Por lo tanto y en base a este inicio hoy toca un entes que , eso que fuera de Canarias se conoce como entrante.

 Los ingredientes se encuentran fácilmente en cualquier tienda alimentaria. Esos serían más o menos estos, ya saben, cada isla tiene su receta y cada familia la suya. 

  • 1 kg de hígado de cerdo.
  • 1 pimienta de la palmera en mi caso, picona evidente eso.
  • Una cabeza de ajos
  • Un buen chorrete de aceite
  • Un par de cucharadas de vinagre
  • Un chorrito de vino blanco.
  • Pimentón al gusto.
  • Orégano al gusto
  • Unas vueltas de pimienta negra.
  • Sal
  • Un pellizco de tomillo
  • Unas hojas de laurel
La elaboración es sencilla, cortamos en filetes finos y luego en tiras anchas el hígado, si no tienen pulso pues se lo piden al carnicero, esos son unos tipos cachondos que seguro están encantados de filetear los.
Con el resto de ingredientes hacemos un majado, a conciencia en un mortero.
Hecho esto, unimos el hígado y el “adobo”, 24 horas en nevera, bien tapado para que se han coleguitas todos los ingredientes.
 Pasado ese tiempo, freír el hígado.
A mi me mola guardar parte del majado, ese le doy unas vueltas por un sartén y se lo tiro por arriba al hígado después de frito, mola mucho, unas papas arrugadas y que comience la fiesta, ¡¡¡ que suerte vivir aquí!!!.

Los delibery llegan para quedarse.

 El cierre en el 2020 trajo consigo el delibery en todos los aspectos, una forma interesante de trabajar.

Hoy les quiero hablar de uno en concreto, Entre Fuegos Pasión Gastronómica, unos muchachos que quieren demostrar que también en el “llevar” se puede dar calidad y hacerlo de una forma divertida.

Una forma diferente de entender la cocina y de ejecutarla, no les tiembla el pulso a la hora de atarse el mandil y meterse de lleno en los fogones, mucho mimo a la hora de hacer el en place y de elaborar esa cocina callejera del mundo, eso es lo que llamo mi atención, cuando a unos cocineros les da igual usar técnicas Canarias que japonesas que venezolanas, en definitiva una cocina sin fronteras.

El término “Delibery” en comida se refiere a un servicio en el que los restaurantes, los fast food y todo ese tipo de negocios del asunto del buen comer ofrecen la opción de entregar ya alimentos previamente elaborados, partiendo de esa base, estos locos gastronómicos han diseñado una carta de los clásicos de cualquier puesto callejero de cualquier país de este globo que conocemos como Tierra, así ya no tienes que hacer diferentes pedidos a otros lugares, eso me cuentan que fue la idea original, “ los colegas querían pizza y otro chino, nunca llegaban al mismo tiempo y unos esperaban por los otros, pues decidimos poner todas las cocinas y así no esperan”, no es mala esa, pinta bien. 

Si les puedo decir que las burguer, las costillas y las milanesas las bordan, habrá que pedir más.

En la carta del local, si, también trabajan en el local, han puesto todos los clásicos canarios y no canarios, en modo compartir que hay, hasta los postres son artesanales, excusas no hay para no apoyar a estos emprendedores. 

Dicho esto simplemente les tengo que decir que Entre Fuegos se dará a conocer rápido.

Que la diosa de los fogones les acompañe, pórtense mal y niéguenlo todo. Hasta la próxima.